Durante las primeras 8 semanas, el bebé es un embrión. Aparecen los botoncitos de las extremidades, que crecerán para formar los brazos y las piernas. El corazón y los pulmones se empiezan a formar. El corazón empieza a latir el 25º día. El tubo neural, que se convierte en el cerebro y la médula espinal, se empieza a formar. Al final del primer mes, el embrión mide aproximadamente 9 mm y pesa 0,5 gr.
El embarazo estará confirmado si en pruebas como orina o sangre se detecta la existencia de la Hormona Gonadotropina Coriónica Humana (GCH), la cual indica que un nuevo ser ha sido concebido en el vientre de la mujer. En razón del cambio hormonal en su cuerpo, la mujer embarazada puede experimentar fatiga, náuseas y vómitos, un aumento del volumen de los pechos, más ganas de orinar (debido a que el aumento del útero ejerce presión sobre la vejiga), alguna incomodidad pélvica, y un exagerado sentido del olfato.
PRIMER TRIMESTRE:
Durante el primer mes de gestación apenas se producen cambios. Es el período en el que se produce la organogénesis del nuevo ser, que en su primera época se llama embrión y a partir del tercer mes, feto.
En el segundo mes se pierde la coordinación entre los dos sistemas nerviosos, el vago y el simpático, y se presentan los primeros vómitos y náuseas. Esta situación suele ir acompañada de abundantes salivaciones (ptialismo) y, a veces, de ligeros desvanecimientos. La mucosa bucal y las encías sufren modificaciones desde el inicio de la gestación. Las encías, debido a la acción hormonal se inflaman.
La glándula mamaria sufre precoces modificaciones: los pechos aumentan de tamaño, y al palpar se notan pequeños nódulos, la areola del pezón se hace más oscura y aumenta la sensibilidad mamaria. También, a causa de la acción hormonal, la glándula tiroides puede aumentar su tamaño y provocar un ligero ensanchamiento de la base del cuello.
Durante el tercer mes de gestación las probabilidades de abortar son mayores, con lo que es importante tomar ciertas precauciones. La embarazada debe evitar llevar cargas pesadas, fatigarse o beber alcohol. Las relaciones sexuales deben espaciarse durante todo el primer trimestre.
En el caso de que aparezcan dolores parecidos a una menstruación o hay hemorragia, por leves que sean, se deben extremar las precauciones. Quedan entonces prohibidas las relaciones sexuales y los viajes durante todo este período y se aconseja acudir al medico ante cualquier síntoma, además de guardar reposo en cama.
SEGUNDO TRIMESTRE:
El segundo trimestre de la gestación es el más llevadero y el menos peligroso. En el cuarto mes se produce un aumento del peso de la madre, el cual hay que controlar.
A partir del quinto mes, cuando ya son evidentes los movimientos fetales, el control del peso se hace imprescindible y tomando en cuenta que los requerimientos en proteínas aumentan, siendo necesarios alimentos como la carne (mejor de vaca, ternera o pollo), el pescado blanco, los huevos, la leche y sus derivados como el yogur, etc. Las grasas deben reducirse de la dieta, pero no suprimirse. La aportación de minerales debe ser más alta, sobre todo la del hierro. Por eso resulta muy beneficioso tomar un comprimido diario de hierro junto con las comidas, aunque eso lo decidirá el medico. Las necesidades de calcio también aumentan, por lo que deberá llevarse una dieta rica en productos lácteos como la leche y derivados.
En el sexto mes es frecuente encontrar anemia en la embarazada. Los tipos de anemia que pueden aparecer durante la gestación son: la anemia ferropénica y la anemia megaloblástica. La anemia ferropénica es la más frecuente, debida a una deficiencia de hierro. Por eso, como se ha dicho antes, es necesario un aumento de este mineral sobre todo a partir del quinto o sexto mes de gestación. La anemia megalobástica es menos frecuente, pero sus consecuencias son más peligrosas para la madre y para el feto. Son causadas por la disminución del ácido fólico.
TERCER TRIMESTRE:
En el séptimo mes, las clases del denominado parto psico-profiláctico no deben suspenderse ni un solo día. El organismo, en esta etapa, se ha transformado considerablemente.
Durante este mes la piel de la embarazada sufre cambios, debidos a cambios hormonales. Empiezan a aparecer manchas de color del café con leche en la frente y en las mejillas. También hay un aumento de la pigmentación de los genitales externos. Ninguno de estos cambios es motivo de preocupación, ya que desaparecen por sí solos después del parto. Únicamente debe evitarse una exposición prolongada al sol. Dada la frecuencia de hiper-pigmentaciones y cloasma, son recomendables las cremas protectoras.
En el octavo mes de embarazo el útero alcanza el máximo de su tamaño (40 cm). La porción superior del útero ya se palpa 8 cm por encima del ombligo y llega a alcanzar el esternón. La musculatura uterina se contrae a veces, es normal a esta altura el cansancio se debe a que el útero ha aumentado de tanto que afecta a la parrilla costa y dificulta la respiración.
En el noveno mes el bebe procede al encajamiento, se pone en posición fetal, con la cabeza en la parte inferior de la pelvis, y descansa en el cuello del útero.
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